La madre trabajadora ejemplo de liderazgo efectivo

Cuando pienso en madre trabajadora (disculpad la redundancia) lo hago en la mía, ya que estuvo trabajando en la plantación de algodón hasta el mismo día de mi nacimiento allá por el 15 de marzo de 1966.

Aunque desafortunadamente vinculamos retos y desigualdades que sufren las mujeres en el mercado laboral, la buena noticia es que día a día muestran espíritu de liderazgo. Las madres que trabajan contagian en positivo a sus hijos la responsabilidad y la independencia que ellas han adquirido, ya que en lugar de verlas perdiendo el tiempo, las ven trabajando y estudiando, les contagian las ganas de aprender y por supuesto la mejor educación. La madre trabajadora aporta a sus hijos mucho más que dinero, aporta valores, esos principios que les van a permitir orientar su comportamiento y realizarse como personas.

 Fuera culpabilidad

 Visto lo anterior parece mentira que aún haya que ir explicando (aunque cada vez menos) que tener una madre trabajadora es tener una madre resiliente, poderosa, autónoma y una mentalidad abierta al mundo, aunque a veces pueda tener un sentimiento de culpa por no estar minuto a minuto con sus hijos, ya que la sociedad nos educó tiempo atrás para cargar la responsabilidad de toda la familia a la mujer. No es justo que se asocie la conciliación exclusivamente femenina, ya que conciliación e igualdad son compañeras de viaje.

Aún hay discriminación a la mujer por ser madre e incluso es peor, a veces se discrimina porque puede llegar a serlo. En el mundo empresarial y en pleno s. XXI se sigue penalizando la maternidad de la mujer, muchas de ellas se van a casa porque no se las deja avanzar y otras siguen en casa porque no se las deja volver. Por favor, abandonemos las etiquetas de que la mujer “es la que cuida” y el hombre “el profesional”, planteemos entre todos el reto de vivir una vida más racional.

A pesar de la contundencia de todos los argumentos anteriores, la realidad evidente es que las mujeres están y van a formar parte de la nueva generación de líderes, y para ello deben seguir con el punto de exigencia, con su versatilidad y eficiencia demostrando la máxima amplitud de miras avaladas por la máxima autoconfianza en sí mismas, y en sus capacidades, ya que no solo es una forma de reclamar lo que es justo, sino que es la forma de ponerlo en valor.

Adiós a la culpabilidad. Distintos estudios demuestran que para un hijo una madre que combina la vida laboral y personal es un modelo excelente, y la clave está en que el tiempo que se comparta con los hijos sea de calidad, y como los padres cada vez participamos más y mejor en las tareas de hogar aprovechemos de forma unida todas las facetas que brinda la vida en familia y fuera la culpabilidad.

¿Cómo lo puedes hacer?

Exígete menos: hazlo desde la excelencia, bien hecho es mucho mejor que perfecto.

  • Delega tareas:  la propuesta es hacer una alianza; por ejemplo, para un cuadrante de tareas domésticas entre los miembros de la unidad familiar. Ahorra tiempo, reduce estrés y se gana productividad por todos (y hay momentos en que os vais a divertir, ¡os lo aseguro!)
  • Sacar tiempo personal: un buen ejemplo es deporte, cine y compartir tiempo con amigos.
  • Desconexión 100% del trabajo al llegar a casa: que tu tiempo sea 100% de calidad con tus hijos debe ser tu reto.

La mujer en la organización

La flexibilidad laboral será clave para que la mujer se incorpore por completo al trabajo.

Según el estudio Crack the case de ManpowerGroup, el 65% de las mujeres a nivel mundial demandan flexibilidad en sus trabajos, aunque únicamente el 28% de las empresas contratantes cuentan con este requisito. Las empresas deben crear una cultura corporativa ante el nuevo contexto económico y crear modelos de trabajo flexibles centrados en la productividad, resultados y objetivos.

La diversidad en el seno de las organizaciones conduce a obtener un mayor rendimiento, hace que los equipos sean más creativos y haya un mejor ambiente de trabajo, y con ello, un mayor desarrollo de la economía a nivel mundial. La diversidad es una cualidad clave para las organizaciones del futuro-presente. Es por ello por lo que se debe valorar la diversidad en hombres y mujeres fomentando ambientes de trabajo mixtos. Las organizaciones que tomen conciencia de ello tomarán la delantera a sus competidores.

La grandeza de una compañía no solo depende de su patrimonio, de su volumen de clientes, de su tecnología, de su expansión territorial, continental o mundial, sino también hasta qué punto se trabaja a gusto, sí, estimado lector, lees bien, ¿hasta qué punto se trabaja a gusto? Si percibes o sientes que encajas, te sientes valorado/a, ¡pero valorado/a de verdad! Esto cada día tiene más importancia y relevancia.

En el área de la neurociencia, cuando tú sientes que encajas, que eres una pieza más en el puzle, cuanto sientes que te valoran, que saben que aportas valor, que contribuyes a los resultados, tu cerebro trabaja diferente, por ejemplo, la creatividad se dispara, la curva de aprendizaje se acorta, aprendes más rápido, la cohesión de los equipos mejora porque te llevas mejor con tus compañeros, tu resistencia mejora, tienes mayor tolerancia al estrés o lo gestionas mejor ¡te haces más resistente! Esto es una rueda de eficacia.

Razones para incorporar talento femenino

Si aún no parece suficientemente importante el papel de la mujer en la eficiencia y resultados de las organizaciones, aquí os relaciono otras tantas razones para la incorporación del talento femenino.

Del modelo de Daniel Goleman sobre Inteligencia Emocional, las mujeres superan a los hombres en las competencias emocionales de resolución de conflictos, escucha, empatía y trabajo en equipo.

La gran versatilidad y flexibilidad de las mujeres como capacidad las lleva a realizar diversas tareas, o sea “son multitarea”, contrastando con que muchos hombres son “monofocales” hasta que concluyen dicha tarea.

Liderazgo femenino. Según un estudio de la firma ZengerFolkman (2012). Es un hecho bien conocido que las mujeres están insuficientemente representadas en los niveles superiores de las organizaciones. Sin embargo, los datos sugieren que mediante la incorporación de más mujeres la eficacia general liderando equipos subiría. Las organizaciones buscan fuera para reclutar líderes eficaces cuando en muchos casos es muy posible que la gente de dentro puede promocionar a ocupar el puesto que está vacante. Joe Folkman, presidente de Zenger Folkman, señaló que “mientras que los hombres se destacan en los ámbitos técnicos y estratégicos, las mujeres tienen claramente la ventaja en las áreas de personas, de relaciones y de la comunicación”. También superan a sus homólogos masculinos en la dirección hacia los resultados, contrario a lo que muchos hombres puedan intuir.

Muy alto porcentaje de empresas reconocen que necesitan un liderazgo motivacional, con nuevas habilidades no solo para desarrollar el propio negocio sino para atraer y retener al talento, donde además los equipos diversos serán claves.  Habilidades como las mencionadas flexibilidad, versatilidad e inteligencia emocional vinculadas con el estilo de liderazgo femenino son ya especialmente valoradas.

Aprendizaje continuo. Las mujeres, en general son aprendices continuas, nunca dejan de aprender, tanto para su desarrollo personal como profesional, aspecto clave para la empresa ya que a través de su capacidad de trabajo y afán de superación serán pilares de la innovación continua, aportando valor a la organización. Armadas de tenacidad y persistencia además tienen una clara orientación a los objetivos y hacia la consecución de los mejores resultados posibles. Complementado lo anterior la mayoría de los hombres reconocemos que son muy meticulosas, utilizan el máximo rigor y les gusta alcanzar con excelencia las tareas y/o proyectos donde colaboran

Las mujeres en general tienen muy alta capacidad de comunicación que favorece la capacidad de resolución de conflictos hablando, tienen la habilidad de evitar postergar, tienen tendencia a ser menos procrastinadoras, y buscan alternativas rápidas para dar solución a cualquier cuestión, por el contrario, el hombre tiende más a resolver conflictos en silencio, por tanto, es más propenso a que estos acaben en entuertos.

Las mujeres en sí mismas (y no solo las madres) le dan más valor a la vida afectiva, por lo tanto, están muy orientadas a las personas, a sus necesidades, a su desarrollo de tal forma que tiene una repercusión positiva en el clima laboral.

Su habilidad para cohesionar personas, propuestas u opiniones hacen que esta competencia sea clave para crear equipos de trabajo, ya que fomentan la participación y tienen mucha tendencia a compartir espacio y tareas para entornos colaborativos, con el fin de mejorar la productividad y el propio trabajo en equipo.

Insistir por último en la importancia de ser proactivas, de tomar partido y demostrar la valía ante quienes se les pongan delante, no es un reto, sino una invitación a que las mujeres no sean espectadoras sino actrices de la historia y sin ningún lugar a dudas, como ya lo están demostrando serán actrices principales en el día a día en las organizaciones.

Felicidades en este domingo 27 de mayo a todas las Madres bolivianas (mamis, mamás, abuelas y bisabuelas, tías, primas, y hermanas) y permítanme que de nuevo felicite también a la mía.

 

jota fin de post 2

Gracias por acompañarme hasta aquí

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