Tu imagen y la de tu empresa…mucho más que 1.000 palabras

Un refrán popular…

“Como te ven te tratan, pero como te comportas te recuerdan “

Una cita: (Oscar Wilde).

“No hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión”

Entre el título del post y estas dos citas se podría resumir el mismo. No es un post de IMP (Imagen de Marca Personal) o Personal Branding, pero sí formaría parte de su contenido.

¿Cuántas veces has entrado en un lugar y has decidido de inmediato que ahí no te van a dar lo que tú necesitas?

El dato: el 86% de las decisiones que tomamos al escoger producto o servicio lo hacemos a través de lo que nos entra por los ojos o por las percepciones que tenemos sobre la empresa o las emociones con que nos conecta.

¿Dudas de la efectividad de una gran marca de coches, o de relojes o de zapatillas de deporte? Seguro que estás a punto de decir que no. Estas empresas le han sacado provecho al poder de su imagen y a su influencia en el consumo de sus productos y servicios.

Ojo, por tanto: lo mismo sucede con nuestra propia imagen personal. ¿cómo proyectar una imagen positiva? Influye todo, tu indumentaria, tu forma de gesticular, el tono de tu voz, la manera de caminar, de mirar, de cómo te comportas a la mesa, y un largo etc. Esto no significa que nosotros seamos como nos perciben, pero nuestro “yo social” es el que proyectamos al exterior a través de nuestra imagen.

En cuestiones de liderazgo, es muy importante proyectar una imagen positiva (P.I.P.), siempre acorde con el fin que se persigue y cualquier empleado debe saber su nivel de responsabilidad pues tiene que influir y persuadir, pues estamos en continua interacción con clientes, socios, colaboradores, proveedores, etc.

A la imagen le asociamos atributos negativos o positivos. Suficiente para que a través de estos atributos sintamos simpatía o antipatía.

La imagen comunica explícitamente e implícitamente sobre nosotros mismos. Y al comunicar activamos o conectamos emociones.

Lo que nuestra imagen proyecta lo procesa la persona que lo recibe. Claro está que cada persona procesa la información a su manera y en su mente vuelve a crear su propia imagen sobre nosotros.

Por imagen entendemos la percepción compartida por un grupo de personas sobre nosotros que provocará una respuesta colectiva unificada, lo que denominamos como “imagen pública“. Además, Ia imagen producirá un juicio de valor en quien la percibe, por lo que su opinión se convertirá en su realidad.

En términos simples, la imagen es lo que los demás piensan de nosotros basándose en su opinión individual de lo que proyectamos. Esto nos dice que la imagen es completamente subjetiva y depende de lo que cada persona perciba como correcto.

Lo que a unos les parece aceptable y correcto, otros tildarán de brusco o fuera de lugar. Lo que sí es cierto es que existen elementos indicadores de la imagen que no cambian y que se consideran positivos en la mayoría de poblaciones.

Se trata de un concepto abstracto, que sólo existe en la mente de esa persona y que se ha formado a través de las distintas percepciones que de ese algo ha experimentado el individuo.

También es un concepto subjetivo, porque esa representación mental estará muy influenciada por sus propios perjuicios, su experiencia, su educación y sus valores. Por eso, no todas las personas tenemos la misma imagen de las mismas cosas, ya que cada uno formamos nuestra propia imagen de algo no sólo en función de sus características reales, sino de nuestros propios filtros.

Hay dos deducciones rápidas:

1.     Tengo que conocer a la persona o empresa para tener “esa imagen”

2.  ¿cómo puedo influir en la imagen generada en la mente de alguien? Provocándole las percepciones adecuadas.

La personalidad de un sujeto suele analizarse en tres niveles:

1.     lo que uno es realmente,

2.     lo que uno cree que es realmente y

3.     lo que los demás perciben o creen que es sobre uno.

 La imagen actúa especialmente en la construcción de nuestro yo en el tercer nivel. En parte, recoge Ia manifestación más palpable de los otros dos niveles. Nos dibuja de una determinada manera como personas hacia el exterior.

Dentro de una empresa, la imagen de un responsable está compuesta por Ia imagen individual y la imagen institucional.

La imagen individual se refiere a lo que proyectan las personas que trabajan en una empresa: su forma de vestir, de hablar, de relacionarse, de gesticular, etc. Todo ello dictará gran parte de la percepción que los trabajadores, socios o proveedores tendrán sobre esa empresa en concreto.

La imagen institucional hace alusión al comportamiento de la empresa, tomando como referencia, entre otros, sus procedimientos, orientación de servicio, ambiente o publicidad. Al combinar estos elementos, y al utilizarlos de una manera positiva, se logra Ia receta perfecta para el éxito de cualquier empresa.

Teniendo esto en cuenta, ¿sabes qué imagen proyecta tu empresa? ¿proyecta Credibilidad? ¿confianza?, ¿buen servicio?, ¿respaldo?, ¿seguridad?, ¿calidad? y lo que es más importante, ¿qué sincronía se da entre tu propia imagen y la imagen que quiere que proyectes tu empresa?

O dicho de otro modo: ¿cómo puede contribuir tu imagen personal a reforzar el mensaje o los mensajes que quiere transmitir a trabajadores, socios, clientes o proveedores para que aumente su capacidad de influir y liderar?

Una vez planteadas estas reflexiones, detente a pensar si tu imagen es positiva en el sentido de reforzar y contribuir a un determinado fin: persuadir, convencer, influenciar, vender, negociar, etc.

Te lanzo preguntas y reflexiones. ¿Cómo las ves?

Tu imagen puede y debe cambiar de acuerdo a la consecución de un determinado objetivo. Es por ello que afirmaremos que Ia imagen posee un valor instrumental: nos ayuda a conseguir cosas.

Si es así, ha llegado el momento de plantear algunos cambios. Para ello, en primer lugar, se ha de tener en cuenta que lo que denominamos imagen no sólo hace referencia a la imagen física propiamente. La imagen se plasma en nuestra forma de actuar, comunicar y comportamos. Una cita que viene al dedillo:

“El estilo de una persona no tiene que ver con la ropa, sino con la educación y la amabilidad con la que trata a los demás”. (David Delfín, diseñador de moda).

La imagen se plasma en algunos elementos más que actúan como fieles constructores e indicadores de lo se proyecta.

Los más importantes, como responsables de empresa, se relacionan en el siguiente cuadro:

Cada vez más el tema de la imagen es tratado con mayor profundidad dentro de la literatura del management y cada vez está cobrando más fuerza entre la formación de los responsables de empresas. La imagen personal ha de ser una construcción que debe realizarse con sumo cuidado para no desviarse los objetivos profesionales que tienen que ver con el propio desarrollo dentro y fuera de la empresa.

A continuación, se relacionan algunas técnicas que para estos elementos puedes aplicar de cara a incrementar los atributos positivos de tu imagen.

No nos confundamos: la imagen no es todo, una persona está hecha de muchos otros elementos. Sin embargo, no todos los elementos pueden entrar en la imagen que proyectamos al exterior. El aspecto físico y nuestra indumentaria son los más importantes.

Además, son dos de los elementos que más fácilmente se pueden modificar.

La vista es uno de los sentidos que en la cultura occidental más se ha desarrollado, sobre todo en la era de los mass media. Nuestra imagen física es lo primero que percibe el ojo de la persona con la que interactuamos. Es por tanto, el primer elemento de juicio sobre nuestra persona. Todo entra por los ojos, aquí un ejemplo:

En el mundo de los negocios, la apariencia personal de una persona, dice el 50% de lo que ella es. Del mismo modo la apariencia personal está construida en un 50% por la propia fisiología de la persona, y en un 50% por su indumentaria.

Recordar que la personalidad y la apariencia son dos caras de la misma moneda

En los países desarrollados cada vez más se trabaja con la imagen. No sólo políticos y estrellas del espectáculo utilizan los servicios de asesoría de imagen, también las empresas sin fines de lucro, los entes estatales, Ios vendedores y la gente de negocios son algunos de los clientes con los que cuentan las consultoras en Imagen, Coaching y Liderazgo.

En el próximo post analizaremos las técnicas y reglas para mejorar la proyección de nuestra imagen

 

Si ya has leído algún post anterior, te invito como siempre a que entres en modo CREA (toma Consciencia, Reflexiona, Entusiásmate y entra en Acción, tú decides).

 

Novedad. Aquí me descargo post en pdf, y puedo acceder al resto de post

 

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2 comentarios en “Tu imagen y la de tu empresa…mucho más que 1.000 palabras

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